Aquel era el día de nuestro aniversario. En la oficina robé media hora a mi trabajo para hacer una lista de todo lo que necesitaba. ¡Madre mía! Un año ya. Hace un año que salimos juntos, es incréible (Como diría Bisbal). Ains mi gordi, si es que no se puede tener un novio mejor… “Riiiiiing Riiiiiiiing”.
- ¿Sí?
- Marisa, oye, hoy las chicas tenemos reunión, ya sabes el tuppersex que va a hacer Sandra en su casa. ¿Te vienes?
- Lo siento nena. No puedo. Hoy es mi aniversario y le estoy preparando algo a Juan. Me voy a escapar un poco antes para comprar unas cuantas cosas. Pero, quizá uno de esos juguetitos… Traeme información mañana ¿vale?
- ¡Qué peligro tienes guapa! Menos mal que Juan es un sol jajajajaja. Venga, mañana te digo. Un besote y ¡pásalo bien!
- Se intentará. Un beso. Ciao.
Bueno creo que ya lo tengo todo en mente. De camino al metro paso por Woman’s Secret y me compro un camisón nuevo, de esos cortitos y medio transparentes, negro como le gusta a Juan. De la tienda de delicatessen del corte inglés he comprado champange francés y una latita de caviar. Jeje y unos dulces con un nombre muy raro llenítos de canela que dicen que son afrodisíacos. Ahhh y de camino a casa paso por los chinos y compro un par de lámparas de esas con la velita dentro.
Llegada a casa, cargada de bolsas, miro el reloj. Mierda, me queda una hora. Recojo, doy de comer al gato, me depilo (a cuchilla, para la cera hoy no hay tiempo, pero hoy es un día especial), me ducho, me pinto y me pongo el camisón nuevo. Enciendo las lámparas del chino, abro el vinito, preparo el caviar y en ese momento… “Clik Clik…” la llave… Se abre la puerta, y siento los pasos de mi hombre en el pasillo. Me coloco el camisón, cruzo las piernas y…
- ¿Cariño? – Mientras se oye un golpe en el suelo, quizá el portátil – Me voy corriendo que he quedado con los chicos, ya sabes, vamos a ver la final de la Campions, un besito, vuelvo en un par de horas.
Y se va… se va, sin ni siquiera darme un beso, no me ha visto, ha entrado corriendo y se ha ido corriendo, no me lo puedo creer, y… ¿Qué hago yo ahora? … ¿Le mato? ¿Cambio la cerradura antes de que vuelva? ¿Me voy de casa??? No, mejor, voy a llamar a mi amiga Sandra seguro que ella sabe lo que hacer, mierda, esta en el tuppersex… Mejor me bebo la botella de Champange sola.
Pasadas un par de horas, cojo al gato y me voy a la cama, me pongo el pijama de franela y me voy a dormir. Me he bebido la botella de vino entera, he gastado dos paquetes de clinnex llorando lo estúpida que he sido y lo desconsiderado que ha sido Juan, me he comido el caviar, los dulces, el queso de cabra de la nevera, un litro de helado, y un par de latas del gato, más una tableta de chocolate y los huevos kinder que tengo para mis sobrinos. Caigo rendoda, porque mis ojos hinchados no me dejan ver.
A la mañana siguiente me levanto enfadada como una mona, y me hago MI café, me preparo MI tostada y me plancho MI ropa. Juan se levanta me besa en la mejilla y rascándose la cabeza, me dice: Cari, ¿Te pasa algo? A lo que yo contesto “¿Tú crees que debería pasarme algo?”. En ese momento se desatan las alarmas. Pongo ojos de sospechar mientras que Juan me mira asombrado, se lo que piensa… y claro, me lo dice: “¿Estás enfadada?”. Me pongo roja de ira, gruño, cojo el bolso y me voy, él me dice: “¿Dónde vas?” “Te llevo a la estación”. Yo, con voz de niña del exhorcista le miro y le digo “No hace falta!”.
Llego al trabajo con los ojos hinchados como morcillas de Burgos, ni el hemoal me ha podido quitar las bolsas. Y me dice Sandra:
- ¿Qué? ¿Lo pasaste bien ehhhhh?
¿La mato? A ella también me la cargo, que Juan le cae bien… gggrrrr… No sé que diría mi mirada, pero… Sandra echo unos pasos hacia atrás y me dijo: “Luego me cuentas en el café”… En ese momento mi labio inferior empieza a temblar y rompo a llorar.
- Vamos al baño anda y me cuentas- Dice Sandra.
- Es un cerdocabrónhijodeputa – Digo entre sollozos.
- Seguro que sí – Dice Sandra, pero cuéntamelo en el baño.
Hablamos durante largo rato, hasta que decido salir y empezar a trabajar, que como me pille el jefe me mata. Suena el teléfono “Riiing riiiing”
- ¿Sí?
- ¿Cari? Dime que pasa, anda, que estoy perdido.
“Clonk” Cuelgo el teléfono. Un mail: “Hola cari, dime, qué ha pasado, ¿por qué estás enfadada? Mil besos gordita”. ¿Gordita? ¿Gordita? y una mierda, ¿y tú barrigón cervecero? Eso es que ya no me quiere, fijo que esto se está convirtiedo en costumbre y estamos matando al amor. Cinco SMS y ocho mails, dos llamadas pérdidas y a eso de las tres de la tarde, el silencio y “riiiiiing, riiiing”
- ¿Señorita Canales?
- ¿Sí soy yo? – Detecto que mi jefe a estas horas y después de comer ha tenido una idea genial… De esas que me atan a la silla toda la tarde.
- Le parece que nos reunamos para orientar el informe de ventas del segundo trimestre, en unos, ¿cinco minutos?
Mierda, otra vez que me dan las diez. Y empieza la reunión, pero ¿Este hombre no tiene familia? en fin… Cuatro horas después decide darme la condicional, porque seguiremos mañana.
Llego al metro, me monto y, media hora parados entre dos estaciones, genial… Salgo del metro y un coche pisa un charco y ¡Zas! acabo empapada, esto parece de película vamos. Llego a casa y detecto cierto olor a quemado… Voy a la cocina y me encuentro: Un hombre vestido sólo con un delantal, se parece a Juan… El suflé chamuscado y la pared de la cocina negra, el gato comiendose los restos del suflé del suelo, una jarra con hielo donde se encuentra metida una botella de freixenet y dos velas semiapagadas en el salón. Y Juan me dice: “Lo siento cari, lo siento mucho” Y me mira con ojitos de cordero degollado. “Siento olvidar nuestro aniversario, me llamó Sandra y me contó… He estado preparando todo esto pero… encendí las velas a tiempo, pero llegaste tarde, la receta del suflé se me incendió y … en el chino solo tienen freixenet…” Y le miro y pienso, pobre y todo esto por mí… Le quito la espátula de la mano y le digo “Ven aquí, mi pequeño desastre”.
En ese momento me doy cuenta de porqué le quiero, y de que necesito a esa parte desastrosa en mi vida. Sé que mañana cuando me toque limpiar la cocina, y casi purgar al gato, me acordaré de su familia, pero ahora, esa tripita me parece tan sexi… Y es que al final, el amor es así, y nosotras os necesitamos, y vosotros nos necesitáis. Nosotras con nuestras paranoias y vosotros con vuestros despistes. Y esa noche volví a ser feliz rodeada de sus ronquidos, pero durmiendo al lado de quién sé que es el hombre de mi vida.
En fin, FELIZ SAN VALENTÍN!!!!
ISA